Según el reporte, la propuesta de prohibición busca reducir los precios domésticos de energía antes de las elecciones intermedias, aunque el proceso legal para implementarla aún está en fase de desarrollo y enfrenta desacuerdos internos dentro del gobierno.

Las acciones de las principales refinadoras estadounidenses reaccionaron negativamente: Marathon Petroleum cayó un 1,5 %, Valero Energy un 1,9 % y PBF Energy retrocedió un 2,9 % tras la publicación del informe.

En los mercados de futuros, el contrato de diésel ultra bajo en azufre en EE.UU. registró una caída de más del 6,3 %, mientras que los futuros de diésel en Europa subieron alrededor de un 7 %, reflejando la expectativa de una mayor oferta interna y una menor disponibilidad para el mercado externo.

La medida sería la primera restricción a la exportación de energía desde que la administración Obama eliminó en 2015 la prohibición de exportaciones de petróleo que había estado vigente durante décadas.

Los analistas señalan que, de concretarse la prohibición, la oferta de diésel en el mercado interno podría incrementarse al redirigir envíos destinados a Europa y Asia, lo que inicialmente podría bajar los precios en algunas regiones de EE.UU.

Sin embargo, la industria petrolera advierte que la pérdida de un importante mercado de exportación podría llevar a las refinadoras a reducir su producción, lo que a medio plazo podría revertir la tendencia y generar precios más altos.

Los precios del diésel en EE.UU. ya se encuentran en niveles históricamente elevados, lo que ha intensificado el debate sobre la efectividad y los posibles efectos colaterales de una restricción tan breve.