El par USD/MXN operó entre 17.2964 y 17.6056 durante la sesión, rompiendo la media móvil de 200 días situada en 17.42, un punto técnico que los analistas consideran clave para el corto plazo.

El impulso del dólar se atribuye a una combinación de comentarios restrictivos de funcionarios de la Reserva Federal, una débil colocación de la nueva emisión del bono del Tesoro a cinco años y datos de actividad económica estadounidense más sólidos de lo esperado, entre los que destacan los PMI de manufactura (57.0) y servicios (58.7) que superaron ampliamente las previsiones.

El índice del dólar (DXY) subió 0.5 % en la jornada, alcanzando máximos desde julio, mientras que todas las divisas del G10 registraron pérdidas. En los mercados emergentes, el peso colombiano lideró la caída con un 2.2 % de depreciación y el peso mexicano quedó como la quinta divisa más débil del grupo, tocando incluso los 17.61 intradía.

Analistas de Banorte señalaron que la presión sobre el peso se vio reforzada por el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, que subieron hasta 20 puntos básicos en plazos cortos y medianos, alimentados por temores inflacionarios vinculados al precio de la energía.

El diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, actualmente en 250 puntos básicos, podría reducirse si la Fed continúa elevando sus tasas, lo que erosionaría el atractivo del peso como activo de alto rendimiento para los inversionistas internacionales.

El estratega de ING, Francesco Pesole, comentó que la narrativa de la Fed sigue dominante y que el tono restrictivo de sus funcionarios es suficiente para mantener la demanda por el dólar. Por su parte, el Grupo Financiero Monex pronosticó que el USD/MXN se mantendrá entre 17.42 y 17.58 en la jornada nocturna, a la espera de los datos de inflación y actividad económica locales, así como de la decisión de política monetaria de Banxico.

Banxico, según la encuesta Citi, mantendrá su tasa sin cambios en la reunión del 24 de septiembre y durante el resto de 2026 y 2027. Sin embargo, una inflación de la primera quincena de septiembre por encima del consenso (0.26 % general, 0.20 % subyacente) podría obligar al banco central a ajustar su discurso y ofrecer algún alivio al peso.