Según Ydreos, cuyas declaraciones fueron recogidas por Reuters, los contratos de futuros indican que los operadores esperan que los precios elevados y los riesgos de suministro persistan hasta el próximo verano boreal, reflejando una visión de escasez que se prolongará al menos hasta el año que viene.
El conflicto en Irán ha reducido la disponibilidad de GNL proveniente del Golfo Pérsico, complicando los esfuerzos de Europa por reponer sus reservas antes del invierno del hemisferio norte y generando una competencia más intensa con Asia por los cargamentos disponibles.
Europa, que también se prepara para prohibir la importación de GNL ruso a partir de enero, está superando a Asia en las pujas de LNG, según explicó Ydreos, mientras los compradores buscan alternativas que podrían negociarse a precios más bajos pero con mayor incertidumbre de suministro.
El secretario general de la IGU subrayó que la actual crisis energética difiere de la provocada por la invasión rusa a Ucrania en 2022, pues afecta simultáneamente a varias regiones y está provocando una “destrucción de la demanda a corto plazo”, cuya recuperación dependerá de la estabilización del conflicto.
Funcionarios de la Comisión Europea están debatiendo cómo equilibrar los objetivos climáticos con la seguridad energética y la asequibilidad, considerando flexibilizar ciertos requisitos regulatorios sin comprometer los objetivos de reducción de emisiones, advirtió Ydreos.
En caso de que los flujos de GNL ruso se desvíen hacia otros mercados, la presión sobre los precios podría incrementarse aún más, añadiendo tensión a un mercado ya preocupado por la oferta proveniente de Oriente Medio.