En un nuevo video publicado en su canal, la experta explicó que el concepto tradicional de desayunar nada más levantarse es un mito que no se sostiene con la evidencia actual, sobre todo en personas que ya superan los 50 años.
Acha señaló que, a partir de esa edad, la mayoría de los adultos tiende a reducir la calidad de su desayuno, limitándose a café con leche o solo, lo que según ella refleja una “ausencia de desayuno” que empeora con la falta de tiempo y el aumento del sedentarismo.
Para la nutricionista, el desayuno debe entenderse como la primera ingesta sólida que rompe el ayuno, sin importar la hora. Sin embargo, advierte que una merienda ligera compuesta solo por café y una magdalena o unas galletas no aporta los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita en esa etapa de la vida.
Tras los 50 años se acelera la pérdida de masa muscular y aumentan los riesgos de osteoporosis, resistencia a la insulina y deterioro óseo. Por ello, Acha recomienda que la primera comida del día priorice proteínas, calcio, vitamina D y ácidos grasos omega‑3, nutrientes clave para frenar el envejecimiento acelerado.
Como solución práctica, la tecnóloga propone el yogur como base por su fácil digestión, acompañado de avena integral, un puñado de nueces picadas y arándanos o chocolate negro con alto contenido de cacao, combinaciones que aportan energía de absorción lenta, grasas saludables y antioxidantes.
Otras alternativas sugeridas incluyen tostadas de pan de masa madre o integral con aceite de oliva y jamón curado, o bien una opción baja en carbohidratos con huevos revueltos, queso y jamón, evitando el pan refinado.
Acha también alertó sobre la moda de sustituir la leche y los lácteos de origen animal por bebidas vegetales por temor al colesterol, señalando que esta práctica puede reducir la ingesta de calcio y proteínas, factores vinculados al aumento de casos de osteoporosis y alteraciones tiroideas en adultos mayores.