La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que la economía española crecerá un 2,6 % en 2026, pero también anticipa que los precios subirán un 3,7 % este año y un 3,4 % el próximo, una combinación que, según Niño Becerra, resulta engañosa.

En su columna en La Ventana, el economista explicó que “el PIB va a aumentar, pero mucha gente va a vivir peor”, pues la inflación erosionará el poder de compra de gran parte de la población, mientras los beneficios del crecimiento podrían concentrarse en unas pocas personas o empresas que disponen de instrumentos fiscales para eludir la subida de precios.

El sector del marisco en Galicia ejemplifica esa tendencia: en 2025 se comercializaron 3.742 toneladas, menos de la mitad de las 7.500 toneladas vendidas en 2015, lo que indica un desplome sostenido de los beneficios.

Niño Becerra atribuye la caída a tres factores principales –reducción de la salinidad, contaminación y cambio climático– y sostiene que el mismo modelo de crecimiento económico del país está “basado en la contaminación”, una afirmación respaldada por estudios que vinculan las emisiones de CO₂ con el aumento del PIB.

El economista lamenta la ausencia de una alternativa viable que permita reducir drásticamente los niveles de contaminación sin “inversiones brutales” en tecnologías limpias, y plantea la necesidad de debatir cuánto PIB está dispuesto el país a sacrificar para combatir el cambio climático.

En este contexto, la advertencia de Niño Becerra subraya la tensión entre la búsqueda de crecimiento económico y la necesidad de proteger el poder adquisitivo de la ciudadanía y sectores vulnerables como el pesquero gallego.