El proyecto, el mayor de su tipo hasta la fecha, secuenció el genoma de 103 especies de murciélagos y examinó 44 fósiles, proporcionando una base de datos sin precedentes para rastrear la historia evolutiva del grupo.
Los resultados indican que los primeros murciélagos aparecieron en el continente europeo poco después de la extinción de los dinosaurios, y que desde allí se dispersaron rápidamente por todo el mundo, desarrollando la ecolocalización y el vuelo en los albores de su evolución.
Este hallazgo contradice hipótesis anteriores que situaban el origen de los murciélagos en Asia, África o América del Norte, basadas en registros fósiles más fragmentarios y análisis genéticos limitados.
Los autores del estudio señalan que la nueva cronología y biogeografía redefinen la comprensión de la diversificación temprana de los mamíferos voladores y abren nuevas líneas de investigación sobre la adaptación al vuelo y la ecolocalización.
La investigación, coordinada por un consorcio internacional de 137 investigadores de 64 naciones, subraya la importancia de la colaboración global para resolver preguntas fundamentales sobre la historia de la vida en la Tierra.