El Consejo de Participación del Casco Histórico se reunió en el centro cívico de Azucaica bajo la presidencia del concejal de Río Tajo, Medio Ambiente y Deportes, Rubén Lozano, para escuchar la que los vecinos describieron como una situación de “desesperación” por la falta de autobuses que les permita llegar a tiempo a sus puestos de trabajo.

Según los asistentes, a las 7:45 h sólo circulan dos unidades de la línea urbana, que se llenan prácticamente con alumnos que se desplazan a los institutos, dejando sin espacio a los trabajadores que dependen del transporte público. La escasez se repite de lunes a viernes y obliga a muchos a llegar tarde a sus empleos.

Los vecinos señalaron que la respuesta de la empresa Unauto ha sido que la solución depende del Ayuntamiento, mientras que el Consistorio ha indicado que el aumento de frecuencias podría incorporarse en el nuevo contrato de autobuses urbanos, actualmente en fase de negociación.

Como alternativa, los residentes propusieron la puesta en marcha de un autobús escolar que absorba parte de la demanda de estudiantes y libere plazas en las líneas regulares; Lozano explicó que esa iniciativa corresponde a la Junta de Comunidades.

La Asociación de Vecinos La Candelaria, representada por Alejandra Sánchez, aprovechó la misma sesión para exigir la reparación urgente de aceras que presentan desniveles, hundimientos y obstáculos, y que, según la asociación, vulneran la normativa de accesibilidad y ponen en riesgo a personas mayores, con movilidad reducida y familias con niños.

Sánchez también denunció la falta de mantenimiento de la arbolada y los parterres de Azucaica, citando dos incidentes recientes: una rama de olmo que se dobló por el viento y requirió la intervención de los bomberos, y la caída de una rama seca sobre una vecina con discapacidad en la plaza del barrio.

El portavoz de Iniciativa Ciudadana del Casco Histórico, Hilario Alarcón, pidió al concejal de Movilidad, Iñaki Jiménez, que se garantice la permanencia de las paradas de Zocodover y del Alcázar, advirtiendo que cualquier recorte de líneas o desplazamiento de paradas podría reducir el uso del transporte público en una zona donde, según datos citados por el colectivo, se registran 590 pasos de autobuses urbanos frente a 13.000 pasos diarios de vehículos privados de no residentes.

Alarcón subrayó que la problemática de movilidad en el Casco Histórico no se debe a los autobuses, sino al elevado número de vehículos privados que circulan por la zona, y reiteró la necesidad de mantener las paradas actuales para preservar la accesibilidad de los residentes.