La mayoría de las bolsas asiáticas retrocedió el viernes, en una sesión marcada por el aumento de los rendimientos de los bonos y la expectativa de nuevas señales sobre las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China. Los futuros de los índices estadounidenses registraron pocos cambios durante la sesión asiática, después de que Wall Street cerrara ligeramente a la baja la noche anterior.
Japón se movió en dirección contraria al resto de los principales mercados abiertos: el Nikkei 225 subió un 1,3% y el TOPIX avanzó un 1,2%. La recuperación de las acciones tecnológicas después de tres días festivos y la debilidad del yen, que favorece a los exportadores, respaldaron al mercado. En Hong Kong, el Hang Seng cayó cerca de un 2% y el subíndice tecnológico perdió más de un 2,5%. El S&P/ASX 200 de Australia bajó un 0,5%. China continental, Corea del Sur y Taiwán permanecieron cerrados por festividades.
La venta de bonos elevó los costes de financiación y redujo el apetito por activos de riesgo. El rendimiento del bono estadounidense a diez años se situó en el 5,1852%, después de alcanzar el 5,2251% en la sesión previa, su máximo en 19 años según el informe. El rendimiento a 30 años cotizó en el 5,4705%, tras tocar el 5,5016%, el nivel más alto desde 2004. En Japón, el bono a diez años subió al 3,115%, su mayor rendimiento desde 1996; el australiano comparable alcanzó el 5,408%.
El encarecimiento del petróleo añadió inquietud sobre la persistencia de la inflación. El crudo Brent cedió ligeramente el viernes después de subir más del 3% en la sesión anterior, impulsado entonces por un ataque con misiles hutíes contra Arabia Saudí. La subida se moderó tras informaciones de que Washington y Teherán exploraban un acuerdo por fases para reabrir el estrecho de Ormuz. En ese contexto, los futuros de tipos estadounidenses reflejaban una probabilidad del 70% de otra subida de la Reserva Federal en octubre, frente a cerca del 53% al inicio de la semana.
Los operadores también valoraban la reunión de Donald Trump y Xi Jinping en la Casa Blanca. Según el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ambas partes acordaron prolongar dos meses la tregua comercial para dar más tiempo a las negociaciones sobre aranceles, compras chinas, tierras raras y restricciones tecnológicas. La extensión mantiene abierto el diálogo, pero no resuelve las diferencias estratégicas que siguen pendientes.